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El bollo está en el horno

Dejamos la historia justo antes de la inyección de Ovitrelle El miércoles día 7 por la noche, para provocar la ovulación el viernes día 9 por la mañana.

Después de toda la medicación previa a la punción, tomar, dejar y retomar las píldoras anticonceptivas, 4 reglas en dos meses… Pues esto fue lo que peor sentó a Z.

Imagino que tenga que ver con que la fábrica de óvulos ya tenía la maquinaria agotada, que este mes no había habido medicación previa, o la dosis tan fuerte Pero bueno, fueron dos días nada más.

Desde el sábado por la mañana tal como nos había indicado la doctora, llevamos con los óvulos de progesterona cada 12 horas: 10:00 y 22:00, que nosotros somos muy obedientes para esas cosas y queríamos hacerlo a unas horas a las que no tuviéramos problemas para mantener el intervalo de 12 horas.

Como llevábamos un tiempo con muy buena suerte, no podía ser todo perfecto así que el martes (Día previo a la Transfer) zeta se levantó encontrándose bastante mal. Al principio del día pensábamos que era alergia pero se fue complicando y a media tarde ya estaba claro que era un resfriado tamaño olímpico.

Además, el resfriado venía acompañado de un herpes en el labio para completar el pack.Por supuesto estuvimos por la tarde dándole vueltas y mirando en Internet, a veces no tengo claro qué tanta información sea buena al menos para la cabeza.

Podrían ser los nervios, podría ser las defensas bajas, pero después de varias consultas en la red y una llamada a Ivi nos quedamos relativamente más tranquilos porque al parecer un resfriado y siempre que no haya fiebre alta, no influye en la probabilidad de éxito de la transferencia.

Y digo relativamente más tranquilos porque a pesar de leer que no hay influencia negativa de un resfriado para la Transfer, la verdad que zeta esperaba estar con otro ánimo durante el día de ayer.

En cualquier caso, no hay resfriado que aguante un asalto con zumo de naranja, miel y limón y paracetamol cada 8 horas, así que finalmente conseguimos mantener a raya los síntomas para que no fuera a más la cosa.

Teníamos la Transfer a las 17:30, así que llegamos media hora antes por los posibles imprevistos.

Nos pasaron a la habitación, dieron a Z la ropa para el quirófano y a mi una bonita bata, que completé con un gorro y unas calzas… Impresionante atuendo.

Por lo visto el proceso de la Transfer es bastante ceremonioso, te traen la placa con el embrión y el nombre de la paciente apuntado, para que sepas que el embrión que van a transferir es tuyo y no ajeno. Y digo ceremonioso porque tampoco sería muy difícil cambiar los papelitos… Pero no, nos fiamos de IVI y todos los protocolos de seguridad.

La doctora fue muy amable, y todo el rato nos estuvo describiendo lo que hacía y lo que se veía en la pantalla. Zeta tumbada en la camilla en esa posición tan poco decorosa de las camillas ginecológicas, y yo a su lado en una banqueta cogiéndole la mano… Reconozco que me emocioné un poco y eso que yo no veía la pantalla ni nada, no quiero imaginar lo que habría sido viéndola.

En 10 minutos prepararon el camino al embrión, lo trajeron, lo implantaron y comprobaron que efectivamente no se había quedado en la cánula que es algo que sucede algunas veces.

Y aunque no es un criterio científico ni mucho menos, durante la transferencia sonaba la canción favorita de la doctora, lo cual indica que vamos a tener suerte porque lo digo yo y punto.

No lo había dicho pero zeta tenía que ir con la vejiga llena para facilitar la visión del ecógrafo, y esta fue la parte más incómoda de todo el proceso.

Terminado todo en el quirófano, de vuelta a la habitación y 10 minutos más de aguantarse zeta el pis (y yo que también me lo hacía por solidaridad) visita al señor roca, vestirnos y de vuelta a casa.

Cuando fuimos a la punción zeta veía las estrellas al volver con cada Badén de la carretera… Esta vez no era dolor, era miedo de que la cosita se desprendiera de su sitio, pero estoy convencido de que ya está montando una buena tienda de campaña ahí adentro para quedarse 9 meses engordando Y creciendo.

Poco más que contar, llevamos 24 horas en reposo relativo como nos dijeron, de momento hay que seguir con los óvulos de progesterona al menos hasta el viernes que viene que tendremos la prueba de embarazo en sangre. Hasta entonces y como bien nos indicaban los papeles que nos dieron al salir de la clínica, buscar entretenimientos y distracciones para no pensar negativamente más de lo imprescindible.

Pero como ya he dicho, mientras la doctora transfería sonaba su canción favorita así que va a salir todo bien.

Que conste que la canción ni es mi estilo ni me gusta… Pero bueno, hasta que le empiece a poner Tralla a la criatura, esta será su canción:

Y con esto y un ciprés hasta el viernes 23.

JM.